Kakasana es una de las asanas que mejor engloba todas las cualidades de las posturas del yoga: flexibiliza, fortalece, equilibra, masajea y cohesiona.

Es una de esas posturas que a un practicante regular le puede parecer imposible, por eso es una de mis preferidas a la hora de proponerla, porque al lograr ejecutarla (cada uno a su nivel) consigues una sensación de autoconfianza, de control de tu sistema nervioso en una situación desconocida y que a primera vista puede generar aprehensión o incluso estrés; un camino que recorres de mano de la paciencia y la escucha de tu cuerpo y tus emociones.

Por otra parte, al comenzar a realizar esta postura se genera un ambiente distendido, relajado y de mucha mucha risa, que aumenta las endorfinas, la sensación de bienestar y de calma; todo esto en conjunto que es mucho mas beneficioso que la propia postura en sí misma.