Perro boca arriba y perro boca abajo, son posturas habituales en la práctica de yoga, ya sea para ejecutarlas como asanas en si mismas o como parte de una secuencia, como por ejemplo durante el saludo al sol o cómo postura de transición.

La razón es porque son asanas muy versátiles y adaptables durante la clase según lo que necesites conseguir: flexibiliza, fortalece, tonifica, relaja. Esta ultima propiedad, es la que mas sorprende a los principiantes, que al principio sienten que son posturas muy exigentes, pero a medida que el cuerpo va encontrando su homeostasis , tono muscular y confianza en la práctica de yoga, estas dos posturas se convierten en un Termómetro corporal; reflejan tensiones, contracturas, hipotonía y equilibrio; es en ese punto cuando sientes, que es una postura muy restaurativa.

A nivel energético esta asana activa los chakras, especialmente el tercero y cuarto manipura y anahata; favorenciendo la vitalidad, creatividad, la fuerza de voluntad, disipa el miedo y la inseguridad, mientras que el anahata; está relacionado con la autoestima, la capacidad de amar y ser amado, la alegría de vivir y la empatía.

Por otra parte, Adho Mukha, es una pose invertida, llevando gran cantidad de sangre y fluidos corporales a los pulmones, corazón y cerebro, esta es una las razones por lo cual estas posturas son una fuente de juventud.